Tercer cuento de Juan el de los Colores o El cuento del niño que criaba piedras

(fragmento)

Cuando las piedras comenzaban a hacer sombra, Miguel abría despacito la puerta de su casa y se escurría sigilosamente hacia la verja. Pasaba por el hueco que dejaban los barrotes herrumbrosos y emprendía, con paso ligero, el camino hacia el prado de la colina.   Y mientras, sus hermanos veían la televisión y mamá planchaba.   Y papá se escondía tras el periódico cubierto por la manta, los pies al calor del brasero de la mesa camilla.   Miguel se sentaba bajo el árbol grande jugando a distinguir los cien mil verdes de la hierba.

Dibujo del Cuento tercero. El niño que criaba piedras

Cuento tercero. El niño que criaba piedras

Y escuchaba al sol ponerse y cómo en el campo rielaban los murmullos y los bostezos del crepúsculo que se marchaba.   Comenzaba, entonces, el concierto del ocaso. El croar de las ranas acompañaba los últimos vuelos cantarines de las alondras. Los pinzones se despedían piando bullangueramente, las tórtolas se arrullaban enamoradas, los búhos ululaban con su garganta de viento.   Y entre toda esta sinfonía, era el estridular incesante de los grillos el sonido que más le fascinaba…

 

… continuará en el libro de Juan el de los Colores

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